Importancia de la capa de ozono

Es precisamente en estos procesos fotoquímicos donde estriba la importancia de la capa de ozono en nuestra atmósfera pues, aunque el O2 es capaz de absorber parte de la radiación UV procedente del Sol, es el O3 el que realmente absorbe con gran intensidad las radiaciones de onda comprendidas entre 280 a los 340nm, por ello la ozonosfera forma una capa protectora, responsable de la acción de filtro de la radiación UV que puede causar daños en los seres vivientes. 

En dosis moderadas y a tiempos de exposición breves la radiación UV resulta beneficiosa; es conocida por su acción bactericida o su intervención en la síntesis de la vitamina D, pero ciertamente no tenemos una piel capaz de hacerle frente. 

Sin embargo, los efectos pueden ser bastante mas graves. Esa radiación ultravioleta, en caso de no ser detenida por la capa de ozono, puede romper los enlaces de las moléculas orgánicas, produciendo fragmentos muy reactivos. Además, es suficientemente enérgica como para ser absorbida por la cadena de ADN y romperla, pudiendo reunirse los fragmentos según una secuencia diferente de la normal. De hecho, entre los efectos más graves se encuentran los cánceres de piel, en especial en personas de piel clara. Si a lo largo de la historia no han sobrevivido organismos cuyo ADN era sensible a la radiación visible o infrarroja, se puede deducir el futuro que podrían tener los organismos que no sean capaces de soportar la radiación UV, en el caso de que desapareciese la capa que nos protege. 


En diversos estudios se ha estimado que una reducción de la capa de ozono en 1% puede acarrear que la dosis de radiación UV-B biológicamente efectiva que alcance la superficie al nivel del mar aumente en torno a un 2%, y si intentamos evaluar los daños para otros aumentos, habría que considerar no sólo cuánto ozono se pierde, sino en qué lugar y cuándo, pues la radiación UV-B varía de forma natural con la hora del día, la altitud y la latitud y la estación del año. Volviendo a ese aumento de un 2% en la radiación UV-B, podría representar un aumento de 4% en un tipo de carcinoma celular basal, y en torno al 6% en tipo de carcinoma celular escamoso. Con una reducción del 10% en el ozono estratosférico, hay autores que predicen aumentos en la incidencia relativa de los cánceres de piel citados del 50% y 90%, respectivamente. Por ejemplo, en Alemania, se calcula que un 10% de reducción en el ozono estratosférico podría producir la aparición de 2000 casos mas de cáncer de piel al año. 

Una prueba más de la importancia de la exposición a esta radiación es que el país que posiblemente registra un porcentaje mayor de cánceres de piel es Australia, posiblemente porque la mayor parte de sus habitantes lo son desde hace pocas generaciones, habiendo emigrado sus antepasados desde latitudes mucho más altas, en que la radiación es menos intensa, sin haber tenido tiempo aún de adaptarse los organismos a estos niveles de radiación tan altos. 

Otros efectos del aumento de la radiación es el aumento de casos de cataratas y el debilitamiento del sistema inmunológico. Los efectos sobre otras especies animales son similares. 

En cuanto a los cultivos y, en general, a las especies vegetales que pueblan la Tierra, el daño causado sería más que evidente, especialmente por cuanto se refiere a las especies más sensibles a estas radiaciones que irían desapareciendo. 

Aparte de todos esos efectos biológicos, también son muy importantes los efectos climáticos, que se fundan en la llegada a la superficie terrestre de mayores niveles de energía, lo que contribuiría a aumentar la temperatura, participando así el cambio climático, con todas las consecuencias que éste podría llegar a acarrear. 


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